Autor: Pepe Rodríguez Género: ,
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El proceso de morir nos afecta a todos por igual; sufrimos con la muerte de las personas cercanas y nos angustia la perspectiva de la extinción propia, pero ¿comprendemos el hecho de morir?; ¿sabemos cómo encarar la recta final de la vida o qué hacer ante un diagnóstico terminal?; ¿conocemos qué necesidades tiene un adulto o un niño que se está muriendo?; ¿sabemos cómo afrontar el sufrimiento y superar el duelo? En Morir es nada, Pepe Rodríguez aporta explicaciones y recursos para enfrentar la última etapa vital, para asumirla con dignidad, en una sociedad que la teme y oculta, y aprender a vivirla -y a vivir- de otra manera.

El autor aborda este proceso natural como una vivencia que se nutre de la percepción que cada uno tiene de su propia existencia y nos anima a vivir con plenitud y con plena conciencia de nuestro lugar en el mundo, desvelando, además, las claves sobre el hecho de morir visto desde la biología, psicología, sociología, medicina y el derecho. Morir es nada es un ensayo que ofrece guía, respuestas y soluciones para abordar lo fundamental en torno a la muerte: envejecer, atención y relación con enfermos terminales, derechos del paciente, afrontamiento de la muerte, duelo, niños y muerte, trato con funerarias, experiencias cercanas a la muerte, nuevas terapias génicas, etc.

“La muerte es un ejercicio personal, un acto individual, el último que haremos, que dependerá, básicamente, de cómo hayamos vivido, de qué se ha aprendido, y de qué recursos emocionales se ha adquirido para enfrentarse a las situaciones de crisis.”

“Entender y asumir adecuadamente el proceso y la función de envejecer es un excelente bálsamo contra la muerte; y digo bálsamo, no antídoto, que no lo hay.”

“Vivimos porque estamos muriendo continuamente; morimos porque hemos vivido continuamente.”

“Estamos solos ante la muerte, pero necesitamos desesperadamente poder llegar bien acompañados hasta ella.”

“Con frecuencia oigo hablar de la dictadura de la muerte, pero la única dictadura evidente, hasta la fecha, es la que nos impone la vida, o mejor dicho, la que se deriva de la forma que cada cual tiene de vivirla. De hecho, la tiranía bajo la que mantenemos nuestras propias vidas suele cerrar los puentes y puertas que posibilitarían poder vivir -compartir- la vida y la muerte de quienes nos importan tal como deberíamos, tal como, tras su desaparición, pensamos que debimos hacer y no hicimos.”