Autor: Gonzalo Puente Ojea Género: ,
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“Un timo —escribe el autor— es la ‘acción y efecto de timar’, y por timar debe entenderse, en su acepción general, ‘quitar o hurtar con engaño’. Pero, en un sentido más específico y relevante, timo significa ‘engañar a otro con promesas y esperanzas’ (DRAE). En esta clase de engaños existe una subclase especialmente dramática, en virtud del alcance y las consecuencias que puede tener en la vida personal de los timados. Me refiero al timo de la religión. Lo que en este timo resulta definitorio consiste en prometer algo que es de toda evidencia contra natura: la negación de la muerte y la afirmación de una felicidad plena. Por esta razón nuclear y fantástica, y por algunos de sus corolarios, al timo religioso le ha cabido el honor histórico de ser el padre de los demás timos, y así, el más pernicioso, pues su engaño descansa sobre el mito más irreal generado por la mente humana: el de la existencia de almas y espíritus inmateriales como entes reales, y también de sus derivados, los dioses de los politeísmos, el Dios de los monoteísmos y los espíritus de los panteísmos”.

“La religión ¡vaya timo! es un escrito de combate […]. Un manifiesto a favor de una humanidad sabia y libre” (Gabriel Albiac, Anthropos)

“Gonzalo Puente Ojea es uno de los pocos intelectuales españoles que nos quedan representantes de un pensamiento radical, impecable e implacablemente racionalista, que desde hace ya unas tres décadas viene combatiendo, cual Quijote con los molinos de viento, contra los mitos, dogmas e ideologías que impregnan los análisis de la realidad cotidiana” (Ricardo García Cárcel, ABC)

“Siguió a aquel primer díptico [Ideología e Historia] una obra que se cuenta entre las más extensas y, en todo caso, más coherentes del pensamiento español contemporáneo. Esa obra […] convierte a Gonzalo Puente Ojea en eso tan admirable y tan extraordinario: un clásico en vida […]. Uno de los escasísimos sabios en activo de nuestro país. Un lujo inmenso para la inteligencia” (Gabriel Albiac, Leer)

“El autor elegido para presentar la religión como un timo no podía ser más adecuado” (Francisco Bobillo, Leer)

“Puente Ojea no defrauda en la busca de ‘la clave de la falacia’. No hay muchos antecedentes de ateos con semejante conocimiento del hecho religioso tratado en este libro” (Juan G. Bedoya, El País, Babelia)